JOHNNY MADRID FOREVER, UN CANTO A LA LEYENDA

By 9 noviembre, 2016 Blog No Comments

A vueltas con la memoria, llevado por la misma pasión y curiosidad de siempre y con el faro de los sueños y la imaginación como lema, que han estado presentes en el diseño a la hora de programar cientos de conciertos, y en su organización, durante casi 50 años de historia musical y sin olvidar el resto de lo cultural, también importante, de las otras actividades del San Juan Evangelista, el Johnny, convertido desde hace tiempo en un Colegio Mayor Universitario de leyenda, y su auditorio en templo, catedral o santuario, a decir de aficionados y periodistas, nos conduce con cierto orgullo y satisfacción a la memoria, cuando por fin se empieza a aclarar la incertidumbre sobre su futuro.

Todo comenzó en un modesto Salón de Actos de este Colegio Mayor,  que al empezar su andadura, el fundador del San Juan, D. Jesús Cobeta Aranda, (no fue Unicaja) bautizó con el nombre de “Corral de Comedias”. Resulta simbólico acentuar  que en casi en todas los espectáculos presentados aquí hasta la fecha, con el paso del tiempo, se haya oficiado paralelamente como algo de magia, al transformarse a veces lo simplemente normal en algo parecido a lo sublime, quizás surgido espontáneamente de la inspiración de artistas y músicos con talento o de la creatividad del momento.

Esta magia se impregnó así en el local con el paso de los años, se contagió a los artistas y espectadores, puede como resultado de un público un tanto especial, siempre atento, dispuesto a disfrutar de lo que se ofrecía y de jóvenes universitarios que atendían en la organización con entusiasmo y  simpatía, a la vez que escuchaban a los artistas algo ensimismados, por lo que de esta simbiosis múltiple, con la complicidad admirable del personal trabajador del  Colegio siempre dispuesto a ayudar, no era raro y sucedía casi siempre, ver salir a los espectadores y organizadores sonrientes, en tantas funciones de todo tipo de actividades artísticas y escénicas, porque una vez más, teníamos la sensación de haber asistido a un espectáculo distinto y único, en la importante faceta cultural de este centro universitario madrileño, organizada por unos estudiantes con inquietudes, dispuestos a no rendirse nunca y que la ofrecían a la vez generosamente a toda la sociedad.

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Con estos mimbres y la presentación en este sencillo auditorio, de tantos nombres famosos del mundo cultural y muy especialmente del  musical, de España y el resto del mundo, ”El Johnny”, sobrenombre que a mediados de los setenta, curiosamente empezaron a usar estudiantes norteamericanos, por lo de Juan, John, Johnny (cariñosamente), que venían a residir al Colegio durante los meses de verano, se fue convirtiendo con el paso del tiempo, como en una marca de prestigio, donde a veces, ni se preguntaba que se programaba, sino si había función, porque aunque toda fallara en Madrid, siempre nos quedaría el San Juan.

El  Teatro Independiente, el Cine Club, el Departamento de libros, los Ciclos de conferencias y seminarios, el Área de Arquitectura, el Centro de Estudios, con otras áreas sobresalieron  y  en sus principios el llamado” colegio rojo” contribuyó también, de alguna forma con su compromiso y lucha, como otros muchos estudiantes y obreros por las libertades, derechos civiles y la democracia. Por lo que es cierto, que durante esos años, sufrimos y se superaron no sin esfuerzo y valentía,  la censura, las multas gubernativas, las prohibiciones y a veces hasta la brutal represión policial.

Pero el Johnny continuó su singladura y la Música en vivo ha sido su mejor seña de identidad, a través de su Club de Música y Jazz , dispuesto con constancia, al menos eso parece, a toda prueba de dificultades, buscar la excelencia musical, lo inolvidable, esperando en cada concierto no solo disfrutar y pasar un buen entretenimiento de ocio, sino que surgieran esas notas de la melodía, a través de la armonía o del ritmo y que sucedían en un instante, pudiéramos retenerlas en la memoria, esa ansiada belleza de la música, que buscábamos a veces arriesgando con lo menos comercial, terminando por seguir en los últimos años, un hilo conductor en sus programaciones y no simplemente al azar, con unos fieles patrocinadores públicos y privados, que también con su ayuda económica apostaron generosamente con nosotros por la cultura.

En el templo, hubo cabida para toda la Música, música de cámara con la mejores Orquestas, si clásica, los cantautores de protesta, el pop rock, los jazzmen españoles, la canción latinoamericana, el folk , las nuevas músicas, el gospel, el nuevo flamenco, el blues y muchas de la músicas populares del mundo, en especial el flamenco y el jazz.

El Johnny ha sido pues la equivalencia  de su Club de Música y Jazz, considerado como un referente, y su historia está reseñada en libros y enciclopedias, en multitud de notas y críticas de la  prensa de papel, que se puede ver en hemerotecas o por Internet, webs, blogs y diarios digitales, en los archivos de las televisiones, en documentales y ya hasta en trabajos fin de curso, de grado y master de estudiantes de la Universidades de Madrid.

Y nos quedan algunos trabajos importantes para recordar lo realizado, como los discos grabados en directo, entre ellos “El último concierto” del 92 de Camarón, el libro” La leyenda del Templo” de Daniel Ortiz y el documental “Club de Reyes” de Andrea Barrionuevo.

El Johnny en Madrid siempre, un canto a la educación y la cultura, con pasión, ya por fin con la Universidad Complutense, porque recordar es vivir y la memoria refuerza nuestra esperanza de futuro, que sin duda retomarán los nuevos residentes, en su esperada reapertura, con la meritoria tutela de la Fundación San Juan Evangelista.

Alejandro Reyes. Noviembre 2016

 

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Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes